El trato con otras personas
El cliente
Los clientes (también llamados prostituyentes) los hay de todas clases y medidas. El uno es un principiante que viene por primera vez y no sabe que hacer de lo nervioso que está. El otro puede que sea un visitante con mucha práctica que sabe exactamente lo que quiere y conoce todos los trucos.
Para un cliente se trata solo del sexo puro. Quiere saber lo menos posible de ti y muestra poco interés en ti. El otro cliente quiere atención y “compañía”. Lo que más le gustaría es oír toda la historia de tu vida y espera que tú también eches una lagrimita. También podría ser que te cuente toda su vida privada.
Te darás cuenta que el mejor contacto transcurre si vigilas tus propios límites lo mejor posible. Dentro de tus propios límites te mueves entre un animal sexual puro y una calurosa “amiga” comprensible. Esto hace de la prostitución un trabajo duro. No sólo has de tener ganas de hacerlo si no que además tienes que poder hacerlo. Si lo consigues el cliente se siente a gusto y recibe lo que quiere. Si consigues eso, será un cliente fácil para ti, te pagará extra y volverá de vez en cuando.
Primeros auxilios en caso de clientes difíciles
Qué hacer si un cliente:
- Quiere saber demasiado de ti. Algunos clientes tienen la necesidad de un contacto “profundo”. Pero qué quieres tú.
Si le explicas demasiado de tu vida privada, podrías volverte vulnerable. Podrías inventarte una historia bonita sobre ti y explicársela en tal caso. Nunca tienes que revelar nada que se refiera a ti. - Spera demasiado de ti. Algunos clientes (fijos) esperan un interés enorme de ti. Quieren desahogarse de todo y a veces son cosas que no quieres oír en absoluto. Mira cada vez donde se encuentra tu límite. Hay veces que no te afecta y ganas fácilmente tu dinero sin demasiado “esfuerzo físico”. Y otras veces, no estas de humor para ello y lo cortas.
- Te humilla. El cliente que no te respeta es el cliente que piensa que lo vas a hacer con él sin condón. Pero lamentablemente, eso no es lo único que te puede pasar. Algunos clientes tienen una sensación doble sobre su visita a la prostituta. En realidad no les gusta nada. Quieren librarse de esa sensación mala y eso lo descargan contigo.
Lo que aún es peor es un cliente que desde su profundo sentimiento de humanidad, quiere salvarte de la prostitución. Pero su intención es doble, porque de esa forma el también - o quizás realmente – quiere conseguir otra cosa. Quiere por una cantidad mínima, usarte al máximo.
Por suerte se trata de un grupo reducido. - Está borracho, drogado, agresivo o perturbado. Naturalmente, puede ocurrir que un cliente esta bajo la influencia de drogas, alcohol o que no están bien de la cabeza. Sigue siempre tu primera sensación, si tienes la sensación de que no eres dueña de la situación, rechaza ese cliente.
Piensa que hombres que están borrachos y/o drogados, son clientes muy difíciles. Las bebidas alcohólicas y por ejemplo la cocaína tienen una gran influencia en la erección y el tiempo que cuesta en eyacular.
Rechaza ¡SIEMPRE! los clientes agresivos |
Lo que siempre hay que hacer
- Cumplir los acuerdos.
- Fijar límites.
- Si hay cosas que no quieres, debes decirlo inmediatamente para evitar los conflictos.
- Ser educada.
- Hay naturalmente excepciones, pero si eres tranquila, amable y diplomática, el cliente la mayoría de las veces también se comportará decentemente.
Lo que nunca hay que hacer
- Trabajar sin condón
- Engañar al cliente o robarle.
- Perder tu autocontrol.
El colega
Colaborar
En un club o en una casa privada estan todo el tiempo juntas y la lucha competitiva no se nota. Esto de por si es lógico. Si estas con 15 chicas en el bar y entra por fin un cliente, todas lo quieren naturalmente.
Si todas lo reconocen y por lo demás no hay complicaciones, entonces no es ningún problema. Todo el mundo está allí para ganarse su pan y el cliente es el que elije finalmente. Si hay un par de colegas que siembran cizaña o intentan atraer el cliente si este está hablando con otra, el ambiente se estropea.
Un ambiente bueno es importante para todos. En primer lugar para ti misma porque si no tienes que ir siempre con cuidado. En segundo lugar para el cliente.
Con un ambiente malo nadie gana nada, porque los clientes se van y no vuelven más. Así pues el estropear el ambiente no solo es algo de poco compañerismo si no que también es muy tonto, porque de esta forma tampoco sales ganando.
Si una o dos chicas tienen todos los clientes en una noche y el resto no tiene nada, eso es tener mala suerte. Aún así, si tu eres la que esa noche funciona bien sería muy colegial en tal caso proponerle al cliente hacer un trío. Incluso si el cliente no tuviera necesidad de ello, muestras en todo caso tu buena voluntad y eso se valora.
Con nuevas colegas que aún no tienen experiencia, piensa como te sentías tú cuando empezaste. Como “nueva” estás nerviosa y sabes poco de lo que te espera. Y es normal y muy agradable proponerle y ofrecerle a alguien con o sin experiencia, que siempre puede acudir a ti con preguntas. Si tú misma eres nueva y nadie se te acerca, muestra iniciativa y preséntate a las otras.
Otras opciones
Si no estás acostumbrada a trabajar en equipo y prefieres trabajar sola, las mejores opciones son el burdel de vitrinas y la agencia de servicios escort.
En los servicios de escort no tienes nada que ver con colegas. Excepto lo necesario naturalmente, como el contacto telefónico y la parte financiera.
En la prostitución en las vitrinas un poco de colegialidad es indispensable, porque lo puedes necesitar. En una situación problemática con un cliente tienes que poder contar con tus colegas. Si tienes necesidad de conversar un poco, puedes acudir a su habitación de al lado, pero también puedes tener un día que no tengas la necesidad de contar con ellas.
Lo que no has de olvidarte
- Un buen contacto con las colegas es muy agradable.
- Por medio de un buen contacto con las colegas estás más segura.
- Colaborando con las colegas se gana mejor.
- De las colegas puedes aprender.
El arrendador
Con el arrendador nos referimos al propietario o propietaria de la empresa de prostitución. Desde la cancelación de la prohibición de la prostitución en general, una persona puede tener una empresa de la industria del sexo si ha recibido una licencia de la municipalidad o alcaldia.
Muchos propietarios de burdeles quieren que las mujeres trabajen en su empresa como autónomas. Así no tienen que pagar primas por las mujeres que trabajan en su empresa. Aún no está del todo claro, cuándo se trata de autonomía y cuándo de una relación laboral en la prostitución. Sobre esto encontrarán más información bajo autónomos.
En principio, si trabajas como autónoma alquilas por cliente una habitación y el el arrendador no te puede imponer nada. Si él o ella lo hiciera, se trataría de una orden (autoridad) y de asalariada.
Desde la legalización los arrendadores, si quieren que las mujeres trabajen como autónomas, pueden fijar solo el precio de las habitaciones y por lo demás no te pueden imponer nada. Casi todas las municipalidades o alcaldias han fijado que el sexo en la industria de la prostitución tiene que ser seguro. Tanto para él como para ti esta es una condición para trabajar en la industria del sexo.
Un arrendador quiere naturalmente que los clientes estén contentos de su visita a su empresa, para que vuelvan. A él tampoco le gustaría que rechazaras clientes o que hubiera muy pocas mujeres en una noche determinada. El arrendador te podría preguntar por ejemplo si quieres trabajar una noche determinada. Si sólo alquilas una habitación y trabajas como autónoma no tienes esa obligación. Sin embargo puedes sentir esto como una obligación.
Para ello puede haber algunos motivos:
- Ya trabajas desde hace tiempo en la empresa y el arrendador está acostumbrado a que te puede incluir en un horario determinado.
- El arrendador expone el deseo de que hayan mujeres presentes en su empresa como una necesidad y esto parece mucho más importante que el motivo que tú tienes para no trabajar ese día.
- Te es difícil decir no, porque quieres que te encuentren simpática y no quieres estropear el ambiente.
En todo caso mira bien, que hay mucha demanda de prostitutas. Siempre puedes ponerte a trabajar en otro sitio. Si alguien te manipula, no eres tú la que estropea el ambiente si no la otra.
Si hay algo que no quieres hacer, por ejemplo no quieres trabajar un día determinado, no tienes por que dar explicaciones de ello.
Si sabes claramente cuales son tus derechos y encuentras agradable el ambiente en la empresa, probablemente podrás trabajar a gusto. Si tienes un conflicto con un arrendador y no sabes cómo tienes que solucionarlo, puedes ponerte en contacto con una organización que te pueda asesorar sobre eso, por ejemplo el Rode Draad. Lo que siempre también puedes hacer naturalmente, es irte y buscar otro lugar de trabajo.
Lo privado
La familia
Si estás completamente segura de ti misma y haces tu trabajo bien, sana y motivadamente, podrás llevar tu profesión positivamente. Que otros también lo tomen así, cada persona es diferente.
Si la relación con tus padres siempre ha sido estrecha y no puedes o quieres seguir con un secreto tan grande, es bueno considerar seriamente explicarles a ellos lo que quieres hacer o lo que ya haces. No sólo en los tiempos buenos es placentero si tus padres están informados – piensa por ejemplo en justificar unos muebles nuevos, tus vacaciones u otras cosas que has hecho con tu dinero ganado - también en tiempos malos tienes que poder pedirle ayuda a tus padres o y de esta manera contarles tu historia.
En muchas personas la carga negativa que tiene el tema es tan profunda, que les agradaría mucho que no hablaras sobre eso. No saben realmente como manejarlo. Si tus padres por ejemplo, son muy religiosos o piensas que nunca lo van a aceptar, es mejor ocultárselo y llevar una vida doble (privada, tu vida, vida doble). Ten mucho cuidado de que no se enteren a través de otros y trata de que no termines diciendolo en una discusión.
Los amigos
Lo que resalta con el trabajo en la prostitución es que el “mundito” puede llenar una gran parte de tu vida. Las personas que no conocen ese trabajo muchas veces tienen prejuicios. Por eso las prostitutas suelen tener amigos y conocidos que también trabajan en el ramo de la prostitución. Ellas comprenden por lo menos lo que haces y por qué.
Otros, fuera de su trabajo no quieren acordase de su trabajo y se relacionan con personas que no saben que trabajo ejercen. En todo caso explícale a una persona fuera de tu trabajo qué trabajo haces. Si alguna vez surgieran problemas en tu trabajo, podrás acudir en todo caso a esa persona para desahogarte. Si no se lo quisieras explicar a ninguno de tus amigos, siempre puedes acudir a un asistente social.
Tu pareja
Si tienes un amigo o amiga, estás casada o no, tu pareja es probablemente importante para ti. Es bueno que tengas una!. Respectivamente es muy importante, si tu pareja está o no enterada de tu trabajo en la prostitución.
Tu pareja lo sabe
Algunas mujeres tienen parejas que están informadas del trabajo y están de acuerdo. En una relación, hay después de todo algo más que sexo, y la mayoría de las veces el sexo con tu pareja es diferente al sexo con tus clientes.
A veces, pueden surgir los celos de tu pareja. Esto puede conllevar a situaciones dolorosas. ¡No lo aceptes! Sobre todo si el conduce un coche de tu dinero. Si dudas que tu pareja está contigo por tu dinero y no por ti, haz clic aquí. Preocupaciones: “amor destructivo”.
Tu pareja no lo sabe
También puede ser el caso que mantienes en secreto tu trabajo para tu pareja. Piensa bien porque no se lo explicas. ¿Dudas sobre la capacidad de comprensión de esa persona? o ¿Decides por esa persona? ¿Puedes sostener esa mentira? ¿Qué haces si has tenido un gran éxito? ¿Qué le explicas entonces? Y ¿Dónde puedes acudir con tus preocupaciones?


